El Logo Belberiano
Empecemos por explicar el significado del primer componente de la enseña de Belberia, al que podemos llamar sencillamente el Logo Belberiano. Como se aprecia en
detalle más abajo de estas líneas, consiste en un rectángulo de bordes redondeados, sobre cuyo fondo negro, rodeado por un trazo verde, está escrito en
mayúsculas blancas el nombre del país. Su simbolismo se refiere a la importancia de la vida onírica como fuente inspiradora de toda clase de historias y
experiencias que renuevan esa curiosidad espontánea y limpia, común a todas las criaturas dotadas siquiera de un psiquismo embrionario, por la vida y el
mundo que nos rodea. El Logo Belberiano se representa sobre un rectángulo azul celeste, que alude a la vastedad de la imaginación. Aclaremos de paso que la
bandera de Belberia se representa sobre un fondo negro estrellado como símbolo de la noche y sus ensoñaciones.
Simbolismos aparte, el Logo Belberiano es la divisa gráfica de un proyecto: la creación de un territorio lo más extenso y variopinto posible para nuestra república soñadora, convirtiéndola así además en
república geofantástica. Este último apelativo no es arbitrario, pues la idea consiste en aportar espacios o elementos físicos de entornos diversos, transmutados en denominación y
significado por su papel en relatos fantásticos, nacidos en la imaginación de quienes se suman a la construcción de Belberia. Dicho de otro modo: para
participar en esta aventura basta escribir y subir a la Red una historia donde el protagonismo recaiga sobre la fantasía, y en cuyo desarrollo aparezca un
sitio concreto escogido por el autor, quien añadirá además al final del texto una fotografía o un video de dicho lugar. El relato se enlazará y será enlazado con las demás
historias del proyecto diseminadas en Internet. Si te gusta escribir y te interesa colaborar desde tu web o blog en esta iniciativa, tienes bajo estas líneas
la información precisa para ello, información que puedes cortar y pegar justo antes del inicio de tu relato para dejar claro el propósito del mismo, y de
paso animar a tus lectores a unirse al proyecto. Agrega encima o debajo de ese texto informativo el Logo Belberiano o la bandera completa de Belberia,
que al igual que la Estrella Belbérica son de uso libre no comercial:
La historia que te dispones a leer forma parte de la República soñadora y geofantástica
de Belberia, un proyecto consistente en la creación de una geografía real e imaginaria a la vez, a través de un proceso muy simple y abierto a la libre
colaboración de quienes lo deseen. Básicamente se trata de escribir una historia y subirla a Internet, todo ello de acuerdo a las siguientes consideraciones:
1) El relato debe ser de corte fantástico en cualquiera de sus variantes: gótico,
realismo mágico, ciencia ficción, fantasía heroica, ucronías y mundos paralelos, ciberpunk, etc. Por supuesto, el tema y el estilo son absolutamente libres
(a condición de no denigrar o difamar a personas reales ni de usar la historia como vehículo de propaganda política o sectaria), aunque en el
transcurso de la historia ha de aparecer, con al menos cierto grado de protagonismo, un lugar o elemento físico que quieras convertir en enclave
belberiano. Dicho lugar o elemento no tiene porqué ser en absoluto célebre; lo mismo sirve un monumento famoso que un determinado tramo de acera, una
plaza de las afueras, una esquina concreta; algún edificio en particular, la calle que ves desde tu ventana; una cueva o un huerto cercanos a tu pueblo,
ese rincón rural o urbano que te comunica algo especial; y también sirven espacios interiores, e incluso construcciones ya desaparecidas de las que conserves
alguna imagen. Tras el final del relato se incluye una fotografía o un video del enclave elegido, acompañada de una escueta alusión escrita al mismo.
2) Que alguien seleccione para su relato un enclave de un determinado paraje o municipio
no impide que dicha persona u otras elijan otros espacios o sitios de de esa misma población o lugar, siempre y cuando sean distintos. Se sobreentiende que la
narración enlazará -y será enlazada- con el resto de obras sumadas al proyecto. La intención es crear un entramado narrativo y geográfico a un tiempo, una
colección de vivencias literarias ancladas en escenarios físicos, cuya suma constituya Belberia, un país de todos y de nadie a la vez. Al margen de los elementos lucrativos que pueda haber en cada
web o blog participante, el acceso a la lectura del texto o textos será siempre gratuito y sin exigencia de registro previo.
3) La extensión no debería ser inferior a unas veinte páginas de al menos veinticinco líneas cada
una, y diseñadas al gusto o la conveniencia del autor. Quizá este punto se le antoje caprichoso a alguien, pero tiene su razón de ser. El objetivo es que, por
una parte, el lector tenga ante sí una historia lo suficientemente desarrollada para pasar un rato entretenido; en internet hay muchos microcuentos de todo
tipo, pero las narraciones de cierta amplitud no se prodigan tanto. De otro lado, y sin desdeñar en absoluto un arte tan interesante y difícil como la
narrativa breve, rebajar ese tope mínimo de extensión favorecería no sólo a los autores de microhistorias, sino también a toda una legión de oportunistas sin
ningún interés por la escritura, que se limitarían a teclear dos o tres párrafos a la buena de Dios sin más fin que ser enlazados. Para
participar en el proyecto de Belberia no se precisa, desde luego, ser un erudito ni un autor consagrado, pero sí sentir atracción por la literatura
fantástica, única garantía de que el aporte gozará de una calidad cuando menos aceptable. En cuanto a la extensión máxima, en principio no hay límite, si
bien lo ideal sería alrededor de ochenta páginas. Ambos topes (superior e inferior) son aproximados y orientativos, pero conviene no alejarse demasiado de ellos
para no restar coherencia al proyecto.
4) Todo relato de Belberia debe ser original y, en lo posible, disponer de alguna
certificación de autoría, algo importante para prevenir y combatir el plagio. En la Red abundan los ladrones del trabajo ajeno, autoexcusados a veces con
interesadas proclamas en favor de la libre circulación y uso de contenidos (cuando no se puede o no se quiere tener material propio, lo más cómodo es robar
el de los demás), y Belberia quiere defenderse de esa lacra. La mejor medida para reclamaciones por plagio es la inscripción en el Registro de la Propiedad Intelectual;
no es muy caro y resulta la opción más recomendable, sobre todo en el caso de trabajos de cierta extensión. También hay alternativas gratuitas para el
entorno online, como www.safecreative.org. De todas formas, la consigna de este proyecto ante el plagio es clara:
"No copies mi(s) relato(s), escribe el(los) tuyo(s) y únete a Belberia".
5) En Belberia no hay autoridades ni jerarquías de ningún tipo, sólo gente que disfruta
escribiendo y leyendo narrativa fantástica.
6) Si decides colaborar en la expansión de Belberia, corta y pega esta
información para usarla como prólogo a tu relato y explicación de su finalidad.
¡¡GRACIAS POR TU ATENCIÓN Y ÚNETE A BELBERIA!!
Y expuestos ya los puntos anteriores sólo me queda invitarte a leer las primeras contribuciones a la
formación de Belberia, o sea, mis relatos. Mi debilidad por la narrativa fantástica tiene en este caso tres consecuencias. Una es que la extensión
de las historias belberianas de esta web rebasa generosamente el tope mínimo de las veinte páginas (que no cunda el pánico, cada página tiene veintisiete líneas).
Otra, que la mejor crítica que puedes hacer de ellas es sumarte a Belberia escribiendo tu propia narración. Y la tercera, que al considerar la escritura un
placer equiparable a una repostería anímica, he plasmado visualmente bajo estas líneas dicha métafora, la cual te transportará a otros mundos si clicas sobre
ella.
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