durante los cuales las dos figuras le observaron desde la cúpula- y de pronto desapareció. El cultivador no supo decir si la nave partió con tal rapidez que su alejamiento pasó desapercibido, o si se esfumó sin más. Por su parte, él quedó paralizado durante cerca de media hora, tras lo cual corrió a contar su aventura, cuyas secuelas le fueron perniciosas. A lo largo de varias semanas le invadió una persistente somnolencia que le impedía estar despierto más de cuatro horas seguidas; de otro lado, su campo de lavanda sufrió el pisoteo de innumerables curiosos que anhelaban ver las huellas dejadas por el insólito vehículo. Muchos años después, Maurice Masse dijo a un investigador haber omitido en sus declaraciones un dato crucial de su encuentro que jamás revelaría a nadie, ni siquiera a su mujer, lo que dio pie a algunos a especular acerca de un posible mensaje transmitido al testigo por los enigmáticos ocupantes del aparato.
Todas las versiones del suceso que localicé en la Red concordaban en los detalles básicos del mismo. Sin embargo, se apreciaban algunas diferencias mínimas, y la que más me chocaba era de índole anatómica: el tamaño de las orejas. Ninguna de las referencias halladas en Internet se hacía eco de los orejones que Vallée atribuía a los viajeros -interestelares o no- sorprendidos por el campesino de los Bajos Alpes. Busqué y rebusqué, pero en vano: ni los textos ni los dibujos aludían al gigantismo auricular que tanto me había intrigado al conocer el caso. Se me ocurrió plantear el asunto en un foro sobre ovnis, pero sólo recibí contestaciones guasonas. Una sugería que en el mundo de los dos extraterrestres también se felicitaban los cumpleaños con tirones de orejas, lo que unido a la longevidad de sus habitantes se traducía en el agrandamiento de aquéllas; otra aventuraba que sus partes más íntimas pudieran ser igualmente desproporcionadas, y así toda una retahíla de chanzas que me hicieron desistir de mi busca.
El contenido de la emisión fue como siempre variado y entretenido. La pista de los templarios quedó amenamente desgranada en la charla de Iván con un historiador versado en la materia, y luego un criptozoólogo expuso los indicios que podrían respaldar la existencia de un dinosaurio acuático en un apartado paraje del Congo. Ambas disertaciones fueron seguidas


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